Si llegaste hasta aquí, probablemente ya estás mirando a tu perro y preguntándote algunas cosas.
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¿Cómo sé si le está faltando?
No hay una sola señal, pero hay algunas a las que vale la pena prestar atención:
Pelo opaco o áspero al tacto.
Más pelo suelto de lo normal por la casa.
Caspa o piel reseca.
Se rasca o se lame las patas con frecuencia.
Le cuesta levantarse o subir escaleras.
Estas señales pueden tener otras causas. Si las notas, vale la pena comentarlo con tu veterinario.
Y si ya ves alguna, no es tu culpa: nadie te lo había explicado.
Tampoco es tarde. Los estudios que viste se hicieron justamente con perros que ya tenían artrosis o dermatitis, y mejoraron.
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¿Puedo dárselos yo, con comida de la casa?
Es lo primero que muchos piensan. Y sí, estos nutrientes están en algunos alimentos. Pero no es tan simple:
El aceite de cocina
Aporta sobre todo omega 6 y 9, y casi nada de EPA y DHA.
La linaza y otras semillas
Tienen omega 3 de origen vegetal, que el perro convierte muy poco en EPA y DHA.
El pescado
Tiene EPA y DHA, pero también espinas, sal o calorías de más. Y nunca sabes cuánto le estás dando.
Tus propias cápsulas de omega
No están pensadas para su peso, y algunas presentaciones traen otros ingredientes.
El problema no es dónde están.
Es saber cuánto le estás dando.